8 Maneras en las que destruyes la autoestima de tus hijos.

Siempre que presencio situaciones con los niños, tengo presente una frase que repetía mi abuela: “¡Qué fácil se crían los hijos ajenos!”

Por supuesto… parece ser cierto eso de que nada fue repartido tan equitativamente en el mundo como la razón, porque todos parecen tener suficiente. “Hay que hacer esto…”, “Deberías hacer lo otro…”, “Ya es hora de que tu hijo aprenda a…” Y así sucesivamente, las madres estamos muchas veces obligadas a escuchar las recetas de otras madres que pierden de vista que no todos los niños son iguales, que nadie nos enseña a ser padres y que las situaciones que se nos presentan son únicas para nosotras.

Es por eso que leer y reflexionar por uno mismo y transmitir a nuestros hijos valores y conceptos de responsabilidad, hará que puedan forjar una personalidad segura y confiada. Pero todo esto se logra con un trabajo por parte de nosotros mismos, como padres, que siempre seremos el espejo en el que nuestros hijos se reflejen. Incorporar estos valores y actuar en consecuencia, es la mejor enseñanza, porque aunque no lo creas, lo que tus hijos ven, los marca mucho más que lo que puedas decirles.

¿Qué hacer?

Una buena autoestima, consiste en aprender cuáles son nuestras fortalezas y también nuestras debilidades, aceptando tanto unas como otras. Lo mejor que nos puede pasar, es tener una visión realista de nosotros mismos, teniendo claro qué cosas podemos hacer y qué cosas no podemos hacer. Comprender que valemos; aunque todo lo que hagamos no sea perfecto. ¿Acaso alguien lo es? En resumen, se trata de apreciarnos tal cual somos.

Veamos algunas estrategias para alcanzar este objetivo:

– No te desanimes por el esfuerzo que demanda alcanzar un objetivo.

– Muéstrate abiertamente orgulloso de tus logros, por muy pequeños que parezcan.

– Realiza actividades por placer y no por “ganar” o ser el primero.

– No des tanta importancia a la opinión de otros.

– Concederte momentos en los que tú seas la prioridad.

– Corre riesgos y permítete errar.

– No te subestimes. Si cometes un error o si no eres muy bueno realizando una actividad, explica tu hijo que volverás a intentarlo y te esforzarás por hacerlo mejor la próxima vez.

– Durante el almuerzo o la cena, cada uno nombrará algo bueno que haya hecho ese día.

Tenemos claro que queremos lo mejor para nuestros hijos, pero algunas veces no sabemos cómo actuar o qué decir y otras veces caemos en errores sin darnos cuenta de ello. Tal vez creemos que comparándolo con otros o poniendo de ejemplo lo que hacen los demás, motivaremos su deseo o su esfuerzo y esto en realidad produce el efecto inverso.

Veamos algunos de los errores en los que podemos caer. Esta guía es una buena manera de evitarlos.

– No sobreprotejas a tu hijo. Esta actitud es nociva para su autoestima, porque creará en él la idea de que no puede lograr nada por sí mismo y que no es digno de confianza.

– Elimina la crítica; eso no contribuye en nada a la hora de forjar una personalidad fuerte. Si permanentemente te muestras insatisfecho con sus logros, sólo creará desánimo y desinterés por hacer cosas nuevas. Aunque haya cometido un error, puedes animarlo a intentarlo de nuevo, explicándole que de los errores se aprende. Recuerda que nadie es perfecto.

– Cuando debas señalar un comportamiento incorrecto, intenta hacerlo sobre el mismo comportamiento y no sobre la persona. Por ejemplo, si crees que tu hijo se condujo de manera irrespetuosa, no le digas que es “maleducado” o “irrespetuoso”, sino que su actitud no fue la adecuada y que debe esforzarse por evitarla.

– Nunca lo humilles o lo rebajes y mucho menos frente a otros. Todo lo que reciba de ti, tendrá un impacto decisivo en su personalidad. Reírse, burlarse o gritarle son actitudes que hieren a los niños. Mantén la calma y actúa de manera positiva y constructiva. Sé respetuoso.

 

– No lo ignores. Préstale atención. Escucha lo que tiene para decirte. Interésate por sus cosas. Piensa que lo eres todo para él y tu aprobación es algo que necesita.

– No busques la perfección. Aplica lo mismo que para ti mismo. No exijas cosas que él no puede lograr. Tener expectativas demasiado grandes, lo hará sentirse presionado y afectará su autoestima, cada vez que fracase en algo.

– Nunca lo compares con sus hermanos o con otros niños. Tu hijo es único e irrepetible. En todo caso, compáralo consigo mismo, señalando lo bien que hizo una tarea determinada y animándolo a que pueda volver a hacerlo bien. ¡Destaca sus progresos!

– No al chantaje emocional. Tu hijo necesita saber que lo amas y para que sea consciente de eso, nada mejor que decírselo con palabras, con gestos, compartiendo cosas juntos… Y también dejando claro que este amor está por encima de sus errores. Nunca le digas que serías más feliz o estarías más contento si actuara como tú se lo pides.

Sabemos que tienes buenas intenciones, que tu hijo es lo más preciado que te ha dado la vida y que quieres lo mejor para él, de modo que una vez que hayas aprendido cuáles son las actitudes que pudieran perjudicarlo, aplica estos consejos para potenciar su autoestima y ayudarlo a adquirir confianza en sí mismo.

– Dile a tu hijo que lo amas y que confías en él. Demuéstrale que tu amor no tiene condiciones y que no depende de lo que haga o no haga.

– Destaca sus logros, pero también los esfuerzos, aun cuando no haya alcanzado sus objetivos.

– Hazle ver cuáles son sus puntos fuertes. No se trata de colmarlo de halagos permanentemente, sino de hacerle ver lo bien que hizo algo o lo acertado de su accionar a la hora de resolver un problema.

– Ayúdalo a reconocer cuáles son sus límites y dificultades y anímalo a mejorar, sin caer en la exigencia.

– No dudes en recordarle a tu hijo que un error no es un fracaso. Dile siempre que estás orgulloso de él. Ayúdalo a reflexionar sobre cómo se puede hacer mejor la próxima vez.

– Pídele a tu hijo que haga alguna tarea doméstica sencilla. Encomendarle alguna responsabilidad como regar las plantas o poner la mesa lo hará sentir útil y sabrá que confías en que puede hacerlo bien. Puedes guiarte con estas sugerencias: http://saludable.guru/salud-tarea-hogar-ninos

– Dedícale tiempo a tu hijo. Esto lo hará sentirse querido y valorado.

– Anímalo a que exprese sus sentimientos y emociones.

– Ayúdalo a aceptar desafíos que sean realistas para su edad, posibilidades y capacidades.

Oscar Wilde dijo que “La experiencia es el nombre que le damos a nuestros errores”. ¿No te parece válido? Errar, es humano. Pero en lugar de vivirlo como un fracaso, apliquemos eso de que “si llueven limones, hagamos limonada”. Convirtamos el desacierto en la inspiración para volver a intentarlo y hacerlo mejor. La perseverancia es una de las mejores cosas que podemos dejarles a nuestros hijos.